"Allí me colé y en tu fiesta me planté, Coca-cola para todos y algo de comer...." Y allí estaba yo, en el fiestón de Madresfera el pasado 8 de Junio. A mi que no me gustan los tumultos me encontré entre más de 300 mamás y papás blogueros. Tuve que tragar saliva al comprobar el mega lío que Mónica, Laura y Juan Pablo habían organizado. Un hurra por vosotros chicos, me consta el trabajo, el esfuerzo pero sobre todo el cariño que habéis depositado en este proyecto. Pero cuando las cosas se hacen con el corazón pasa lo que pasó ese sábado: que todo sale rodado y que la gente te muestra su devoción porque pueden sentir ese cariñín que trasmitís.
Confieso que al principio me sentí un poco como pez fuera del agua, hace tiempo que no encuentro yo mi sitio en esta inmensa blogosfera. Ya digo que yo me muevo mejor entre menos gente, en comunidades pequeñitas, pero la Comunidad maternal se ha multiplicado por diez en el último año. Han cambiado muchas cosas y lo que ese día entendí es que no hay que cambiar de línea, aquí cada cual hace lo que le da la gana y todos tan contentos.
Aprendí mucho ese sábado, conocí a mujeres super interesantes, a algún papá al que tenía ganas, me faltó conocer a muchas y charlar más con esas con quien cada día comparto un café, unas risas o cosas más serias. La verdad, es que fue tremendo y confieso, ahora que no me oye casi nadie, que estoy deseando que haya otra fiestuqui para apuntarme. Y a la próxima se vendrá papá sin complejos que se quedó con ganas de saludaros a muchas, mira que le gusta a este hombre el bloguerío.
De las ponencias que pudimos escuchar, le hago la ola (como todas) a Walewska, por tener los santos c.j..... de decir lo que dijo. Y por supuesto a mi querida loca mexicana Desmadreando, que como no podía ser de otra manera fue capaz de meterse en el bolsillo a los asistentes. Su encanto traspasa la pantalla, pero en persona te envuelve. Querida, tu no te escapas sin una charla, un cafetín y lo que sea menester ;)
Me encantó también Laura cuya ponencia os recomiendo, la podéis encontrar en su blog La niña sin nombre. Beltzane estuvo genial también, a mi al menos me sirvió y de mucho todo lo que contó. Al Señor Carlos Bravo, tan mencionado estas semanas por estos lares no tuve el placer de escucharle. Tuve que escaparme un rato pues ese mismo día mi niño tenía una mega clase especial de flauta, y eso sí que no me lo pierdo por nada del mundo. Pero vamos que este chico que muchas han definido como super atractivo (Sr. Bravo que éxito ha tenido usted, ya me contará su secreto) dijo que teníamos que publicar un 30% más. Ya me disculparán mis seguidores pero yo es que ahora igual publico como un 60% menos que antaño. Es lo que tiene ser madre y mujer trabajadora con todo lo que ello implica. Hasta que no hagan un decreto ley donde los días duren 36 horas, en lugar de las aburridas 24, una servidora seguirá publicando así de pobremente.
Y si algo bueno me llevé ese sábado fue esto:
Conocer a la Señora Mamá en Alemania, achucharla y llevarme su autógrafo en mi libro fue todo uno. Sé que mi señor marido me guarda rencor por ello, pues es un fiel admirador de Doña Fátima.... Gracias guapa, espero verte pronto e intercambiar algo más de conversación y risas. Por el momento seguiré leyéndote en el blog y enterándome de tus andanzas.
Y eso fue todo, un día lleno de anécdotas, encuentros, sonrisas, aprendizaje. Un día donde la protagonista fue la sonrisa de Mónica, que no la abandonó en ningún momento. Ole por tu saber estar guapa.
Si queréis saber más sobre las ponencias o conocer otras crónicas, podéis leerlas aquí.

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